jueves, 25 de agosto de 2011

Orden y Limpieza: Recomendaciones para el lugar de trabajo



Para conseguir un grado de seguridad aceptable, cualquier actividad laboral tiene que darle especial importancia al asegurar y mantener el orden y la limpieza. La falta de orden y limpieza crea problemas en todas partes, pero la falta de orden y limpieza alrededor del lugar de trabajo crea problemas dobles, ya que disminuye la eficiencia y prepara el escenario para los accidentes. Donde quiera que exista un lugar desordenado los peligros se acumularán.

Son numerosos los accidentes que se producen por golpes y caídas como consecuencia de un ambiente desordenado o sucio, suelos resbaladizos, materiales colocados fuera de su lugar y acumulación de material sobrante o de desperdicio. A su vez, esto puede constituir un factor importante de riesgo de incendio, cuando se encuentran en el lugar productos combustibles o inflamables, poniendo así en peligro los bienes patrimoniales de la empresa y la vida de los ocupantes si los materiales dificultan y/u obstruyen las vías de evacuación.

Guía de actuaciones para mantener una empresa ordenada y limpia:

a. Eliminar lo innecesario y clasificar lo útil

Debe establecerse una de selección y discriminación inicial de los elementos en función de su utilidad para realizar el trabajo previsto, disponiendo de contenedores o espacios especiales para la recogida de lo innecesario.

Una vez realizada esta primera e importante etápa, el paso siguiente es clasificar lo útil según su grado de necesidad. Dos parámetros importantes para determinar el grado de necesidad de los elementos útiles para el trabajo previsto son:

l. La frecuencia con que se necesita el elemento. Ello permitirá almacenar fuera del área de trabajo aquello que se utilice esporádicamente.

2. La cantidad de material necesario para el trabajo. Ello permitirá retirar del entorno de trabajo y almacenar fuera del área de trabajo el exceso ó sobrante de material.

b. Acondicionar los medios para guardar y localizar el material fácilmente

Debe establecerse claramente donde tiene que estar cada cosa de modo que todo trabajador que vaya a necesitarla sepa de manera indudable donde va a encontrarla y donde debe devolverla. Para ello debe establecerse un procedimiento de ordenamiento de los elementos útiles para el trabajo:

1. Decisión de las localizaciones más apropiadas:
            Frecuencia de uso, colocando cerca del lugar de uso los elementos más usados y, más alejados del lugar de uso, los de uso
infrecuente u ocasional.
            Almacenar juntos los elementos que se usan juntos y depositados en la secuencia con la que se usan.
            Almacenar las herramientas de acuerdo con su función (almacenar juntas aquellas que sirven funciones similares) o producto (almacenar juntas aquellas que se usan en el mismo producto).
            Utilizar soportes para el almacenamiento en los que se hayan dibujado los contornos de útiles y herramientas que faciliten su identificación y localización.

2. Identificación de localizaciones:
            Las vías de circulación de los lugares de trabajo, tanto las situadas en el exterior de los edificios y locales como en el interior de los mismos, incluidas las puertas, pasillos, escaleras, escalas fijas, rampas y muelles de carga, deberán poder utilizarse conforme a su uso previsto, de forma fácil y con total seguridad para los peatones o vehículos que circulen por ellas y para el personal que trabaje en su proximidades.
            Siempre que sea necesario para garantizar la seguridad de los trabajadores, el trazado de las vías de circulación deberá estar claramente señalizado.

c. Evitar ensuciar y limpiar enseguida

La planificación de la limpieza diaria debe formar parte de un procedimiento de actuación que los empleados deben conocer y aplicar. Detalle del procedimiento:

1. Objetivo claro: mantener los lugares de trabajos limpios y ordenados con el fin de conseguir un mejor aprovechamiento del espacio, una mejora en la eficacia y seguridad del trabajo y en general un entorno más cómodo y agradable.

2. Alcance definido, que afectará a todas las unidades funcionales de la empresa.

3. Destinatarios, que en general serán todos los trabajadores de la empresa ya que debiera ser responsabilidad de cada trabajador mantener limpio y ordenado su entorno de trabajo.

4. Medios materiales necesarios y puestos a disposición de los trabajadores o ubicados en lugares estratégicos a fin de facilitar las tareas encomendadas. Contenedores o recipientes donde depositar los desechos residuales y, en su caso, recipientes especiales para residuos que generen riesgos específicos: tóxicos, inflamables, etc.

5. Métodos de limpieza encaminados a garantizar que las operaciones de limpieza nunca generarán peligros ni para el operario que la realiza ni para terceros.

d. Crear y consolidar hábitos de trabajo

Para convertir en hábitos la organización, el orden y la limpieza e implantar una disciplina de trabajo es necesario:

1. El apoyo firme de la dirección visiblemente involucrada y explícitamente comprometida en la consecución de tales objetivos,

2. La asignación clara de las tareas a realizar y de los involucrados en la ejecución de las mismas. Se debe decidir quién es responsable, y que actividades se deben realizar para mantener la organización, orden y limpieza,

3. Integrar en las actividades regulares de trabajo las tareas de organización, orden y limpieza, de modo que las mismas no sean consideradas como tareas “extraordinarias” sino como “tareas ordinarias” integradas en el flujo de trabajo normal,

4. Responsabilizar a una persona del cumplimiento de los procedimientos establecidos sin admitir ni tolerar incumplimientos, ni tan siquiera excepcionalmente.

UN LUGAR LIMPIO Y ORDENADO NO ES EL QUE MAS SE BARRE Y ORDENA, SINO AQUEL QUE MENOS SE ENSUCIA Y DESORDENA
  
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