viernes, 26 de agosto de 2011

Prevención de la contaminación radiactiva con Radón


El radón es un elemento químico, radiactivo, y gaseoso encuadrado dentro de los llamados gases nobles. En su forma gaseosa es incoloro, inodoro e insípido (en forma sólida su color es rojizo).

La emanación del radón del suelo varía con el tipo del suelo y con el contenido de uranio superficial, así que las concentraciones al aire libre del radón se pueden utilizar para seguir masas de aire en un grado limitado. Este hecho ha sido puesto al uso por algunos científicos atmosféricos.

Cuando existe una concentración considerable de radón en el ambiente, este gas penetra a los pulmones por inhalación. Dicha incorporación supone una contaminación radiactiva.

Las partículas emitidas por el Radón son altamente ionizantes, pero tienen poco poder de penetración, tan poco que no son capaces de atravesar la piel o una simple mascarilla. Sin embargo, al ser inhalado el gas, ese escaso poder de penetración se convierte en un problema, ya que las partículas no consiguen escapar del organismo, y depositan toda su energía en él, pudiendo ocasionar lesiones o patologías de muy diversa gravedad según sea la cantidad de radón inhalado. Se ha documentado la aparición de cáncer de pulmón a causa de la exposición prolongada a este elemento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el radón causa entre el 3% y 14% de los cánceres pulmonares, lo que depende de la concentración promedio de este gas en cada país.

Guía de protección del Radón en establecimientos industriales y hogares:


Lo primero es conocer la zona en donde vivimos o se encuentra ubicado nuestro establecimiento industrial. Lo que nos interesa saber es la actividad del suelo y su tipo de relieve geográfico. Esto nos aportará información si el suelo es rico en minerales, estos tipos de suelos son propensos a tener mayores concentraciones de Radón que se libera a la superficie, y si existe una falla geográfica en el lugar o cercana, ya que en ellas prolifera la actividad de uranio que también libera grandes concentraciones de Radón a la superficie. Aunque son consideradas fuentes menores, los materiales empleados en la construcción, el aire de renovación, el agua de suministro y el gas de uso particular, también son fuentes de Radón.

Un diagnóstico del Radón en el aire es una herramienta simple de detección temprana. En caso de que el estudio arroje un nivel de radón de 4 picocuries por litro (pCi / L) o más, es necesario tomar medidas preventivas para corregir la situación. Los niveles de radón de menos de 4 pCi / L, aunque no se consideran peligrosos, siguen planteando un riesgo, y en muchos casos, también es necesario reducirlo, ya que al tratarse de un gas, su concentración en un ambiente interior, y dependiendo de las prácticas y hábitos que se desarrollen, favorezca su acumulación permitiéndole actuar con mayor intensidad.

La elección del método a utilizar para determinar la concentración vendrá condicionada por el instrumental disponible, por el costo y por la duración de la medida a efectuar. La medida de la concentración de radón se basa en el recuento de partículas emitidas tanto por él como por sus descendientes.

Métodos instantáneos
Las determinaciones se realizan a partir de muestras de aire recogidas durante cortos períodos de tiempo, generalmente entre 1 segundo y 20 minutos. Permiten utilizar instrumental sencillo de bajo costo y se obtienen resultados rápidos. Sin embargo, dado el carácter puntual de la medida hay que ser cuidadoso al elegir las condiciones para que los resultados obtenidos sean representativos.

Detectores de carbón activo
Son también sistemas pasivos, muy simples, basados en la capacidad del carbón activo para retener el radón. Los tiempos de muestro varían entre dos y siete días, y el nivel de radón se establece midiendo la radiación emitida por el carbón activo con un detector adecuado.

Métodos integrados
Utilizan dispositivos que permiten obtener información sobre concentraciones promedio durante un tiempo que puede llegar a días, semanas o meses. Son los métodos más utilizados ya que son los más adecuados para estudios de inspección y reconocimiento y los que permiten decidir sobre la conveniencia de tomar acciones correctoras.

Principales acciones que podrían tomarse para limitar la entrada y/o el nivel de concentración de radón serían las siguientes:

Despresurización del espacio entre el suelo del edifico y el terreno para reducir la entrada de radón.
Aumento de las renovaciones de aire del edificio para facilitar la eliminación de radón. Este es uno de los métodos más asequibles pero hay que evitar que se generen depresiones en el edificio que pueden tener un efecto contrario.

Recubrimiento de los elementos (suelo y/o paredes) que presenten una emisión de radón elevada y así reducir la acumulación de radón en el interior del edificio.

Respecto a la eliminación de las fuentes, uno de los pocos casos podría ser el actuar sobre el agua de suministro.


Tengamos en cuenta que el Radón, al tratarse de un material radiactivo, genera los mismos efectos nocivos sobre la salud que las radiaciones ionizantes. La energía producida es absorbida por las células, provocando lesiones que suponen una alteración de los procesos normales de las células y además no se presentan regularmente de forma inmediata, sino que pueden tardar hasta años en manifestarse.



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